Rus en El Quijote

 

No lejos de aquí-respondió el primo-esta una ermita, donde hace su habitación un ermitaño que dicen ha sido soldado ,y está en opinión de ser un buen cristiano y muy discreto y caritativo además. Junto con la ermita tiene una pequeña casa, que él ha labrado a su costa; pero, con todo, aunque chica, es capaz de recibir huéspedes

 

Con este texto del capítulo XXIV de la II parte de Don Quijote de La Mancha,hace su presentación en el libro más universal escrito en castellano, esa tierra española,manchega y rural que tiene por nombre Rus y en la que tantos de nosotros tenemos nuestras raíces como las tuvo aquel Clemente Pérez que,de Rus anduvo una decena de kilómetros para en otro lugar tan próximo  de La Mancha Alta o Montearagón, fundar casa y villa con el querido nombre de San Clemente.

Rus,lugar cervantino, que no en vano en él se ubica la aventura del Retablo de Maese Pedro y su mono adivino a los que !voto a Rus¡ Sancho no diera un ardite por saber lo que ya es pasado.Os invito a leerlo porque, como bien dice nuestro paisano Don Quijote en este mismo capítulo, El que lee mucho y anda mucho

 

Sea bien venido vuestra merced, señor maese Pedro. ¿Adonde está el mono y el retablo ,que no los veo?
     -Ya llegan cerca-respondió el todo camuza-.sino que yo me he adelantado a saber si hay posada.
     -Al mismo Duque de Alba se la quitara para dársela al señor maese Pedro-respondió el ventero-;llegue el mono y el retablo ,que gente hay esta noche en la venta que pagará el verle y las habilidades del mono.
     -Sea en buena hora-respondió el del parche-que yo moderaré el precio y con sola la costa me daré por bien pagado ;y yo vuelvo a hacer que camine la carreta donde viene el mono y el retablo.
     -Y luego se volvió a salir de la venta.

Preguntó luego Don Quijote al ventero qué maese Pedro era aquel ,y qué retablo y qué mono traía. A lo que respondió el ventero:
     -Este es un famoso titiritero ,que ha muchos días que anda por esta Mancha de Aragón enseñando el retablo de Melisendra,dada por el famoso don Gaiferos ,que es una de las mejores y más bien representadas historias que de muchos años a esta parte en este reino se han visto. Trae asimismo consigo un mono de la más rara habilidad que se vio entre monos ni se imaginó entre hombres ,porque si le preguntan algo, está atento a lo que le preguntan y luego salta sobre los hombros de su amo ,y,llegándosele al oído ,le dice la respuesta de lo que le preguntan ,y maese Pedro la declara luego ;y de las cosas pasadas dice mucho más que de las que están por venir ;y, aunque no todas veces acierta en todas ,en las más no yerra ,de modo que nos hace creer que tiene el diablo en el cuerpo .Dos reales lleva por cada pregunta ,si es que el mono responde ;quiero decir ,si responde el amo por él ,después de haberle hablado al oído ;y así, se cree que el tal maese Pedro está riquísimo ;y es “hombre galante”,como dicen en Italia, y “bon compaño”, y dase la mejor vida del mundo; habla más que seis y bebe más que doce ,todo a costa de su lengua y de su mono y de su retablo.
    

     En esto volvió maese Pedro ,y en una carreta venía el retablo ,y el mono ,grande y sin cola, con las posaderas de fieltro, pero no de mala cara ;y ,apenas le vio Don Quijote, cuando le preguntó:
     –Dígame vuesta merced, señor adivino: ¿que peje pillamo?¿Qué ha de ser de nosotros? Y vea aquí mis dos reales.
     Y mandó a Sancho que se los diese a maese Pedro, el cual respondió por el mono y dijo:
     -Señor, este animal no responde ni da noticia de las cosas que están por venir, de las pasadas sabe algo, y de las presentes, algún tanto.

¡Voto a RUS-dijo Sancho-no dé yo un ardite por que me digan lo que por mí ha pasado¡;porque ¿quién lo puede saber mejor que yo mesmo? Y pagar yo por que me digan lo que sé ,sería una gran necedad; pero ,pues sabe las cosas presentes ,he aquí mis dos reales, y dígame el señor monísimo qué hace ahora mi mujer Teresa Panza y en qué se entretiene.
No quiso tomar maese Pedro el dinero, diciendo:
-No quiero recebir adelantados los premios, sin que hayan precedido los servicios.
Y, dando con la mano derecha dos golpes sobre el hombro izquierdo ,en un brinco se le puso el mono en él,y, llegando la boca al oído, daba diente con diente muy apriesa ;y, habiendo hecho este ademán por espacio de un credo,de otro brinco se puso en el suelo y al punto ,con grandísima priesa, se fue maese Pedro a poner de rodillas ante don Quijote,y, abrazándole las piernas, dijo:
-Estas piernas abrazo, bien asi como si abrazara las dos colunas de Hércules ,!oh resucitador insigne de la ya puesta en olvido andante caballería¡, ¡oh no jamás como se debe alabado caballero don Quijote de la Mancha, ánimo de los desmayados ,arrimo de los que van a caer, brazo de los caídos, báculo y consuelo de todos los desdichados¡
Quedó pasmado Don Quijote, absorto Sancho ,suspenso el primo, atónito el paje, abobado el del rebuzno, confuso el ventero ,y, finalmente, espantados todos los que oyeron las razones del titiritero ,el cual prosiguió diciendo:
-Y tú.¡oh buen Sancho Panza ¡,el mejor escudero y el mejor caballero del mundo, alégrate ,que tu buena mujer Teresa está buena, y esta es la hora en que ella está rastrillando una libra de lino,y, por más señas, tiene a su lado izquierdo un jarro desbocado que cabe un buen porqué de vino, con que se entretiene en su trabajo.
-Eso creo yo muy bien-respondió Sancho-,porque es ella una bienaventurada y,a no ser celosa, no la trocara yo por la giganta Andandona, que, según mi señor, fue una mujer muy cabal y muy de pro; y es mi Teresa de aquellas que no se dejan mal pasar, aunque sea a costa de sus herederos.
—Ahora digo-dijo a esta sazón don Quijote-que el que lee mucho y anda mucho ,ve mucho y sabe mucho…

del Capítulo XXV “Donde se apunta la aventura del rebuzno y la graciosa del titiritero ,con las memorables

adivinanzas del mono adivino”