Miguel Delibes,un hombre


 A mis amigos cazadores que, por descontado,no son gentecilla de poco más o menos, de esas de leguis charolados y Sarasqueta repetidora, sino cazadores que con arma, perro y bota compone una pieza y se asoman cada domingo a las cárcavas inhóspitas…sin importarles demasiado que el revisor huela al perro ni que el matacabras azote despiadadamente la paramera; a esos amigos cazadores-digo-de buen corazón y mala lengua, para quienes cazar en mano continúa siendo un deporte…
Y , en especial, a mi padre, que me enseñó a amar la caza…

Podrían ser éstas mismas palabras sentidas, pensadas y expresadas por quien fue un gran cazador,mi padre.Podrían serlo igualmente por mí,que de él aprendí el amor a esta actividad bien entendida como deporte,como cultura y,desde luego,como natural manifestación de amor a la Naturaleza.

      Más no.Son palabras maestras de un maestro.Maestro de la Caza, de la Literatura y hasta de la Vida pues en el día de hoy cumple 89 años. 

     Maestro MIGUEL DELIBES, mi viejo amigo como quiso calificarse en la dedicatoria de tres de las obras por las cuales más lo empecé a admirar:
Una,Diario de un cazador a cuyo prólogo-dedicatoria corresponde el fragmento introductorio de este post.
      La otra,Mi idolatrado hijo Sissí. La tercera,aquella por la Don Miguel merece el mayo y doble reconocimiento como escritor y como psicológo pues sólo un ser humano profundamente observador y raramente hombre es capaz de conocer la personalidad de una mujer como Mª del Carmen Sotillo, la desconsolada esposa de un Mario ya testigo mudo de los reproches de ésta en impresionante y real soliloquio.

      Me consta que días como hoy son para Don Miguel fechas alborotadas que no creo que los años justifiquen.Así me lo comentaba tras su 87 aniversario.

      Me consta cómo se siente :Estoy viejo,duramos demasiado.Si Dios no lo remedia llegaré a los 90.¿No es una barbaridad? Pero es difícil dejar de vivir, me decía en su felicitación de esas mismas Navidades cuando ya tiempo atrás “la Rusca” de aquel viejo Bruno Roncone,hacía de las suyas y no buenas en el organismo de Don Miguel que, on todo, sigue apostando por la vida pese a la precariedad de su calidad pero…hay que vivir lo que toca y ello es !LA VIDA¡

      GRACIAS, DON MIGUEL, por valorarla,por tener la valentía de superar los lógicos miedos de un ocaso físico, que en vd. jamás será humano.
      Ojalá un día que aún vemos lejano muchas aprendamos de su SABER VIVIR.

Por tanto ,mientras así lo compartamos y por quienes se quedaron por el camino con arma, perro y bota

                             !MUCHAS FELICIDADES, DON MIGUEL¡

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